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¿Cómo los nervios pueden ayudarte en tu carrera?

¿Has sentido tantos nervios hasta el punto de que tus manos suden? o tal vez, ¿has sentido nauseas antes de presentar un proyecto en el trabajo? Ese tipo de sensaciones que hacen que queramos mordernos las uñas pueden ser aterradoras, pero también pueden ser una buena señal de crecimiento profesional.

Aunque puedan alimentar la ansiedad, esas tareas desafiantes, que están por encima de tu nivel de conocimiento o habilidad, también representan oportunidades únicas. Es importante aceptar desafíos y salir de la zona de confort para conseguir nuevos logros, y aceptar el nerviosismo como una motivación es un buen camino.

Sentir ese hormigueo en el estomago de vez en cuando es una señal saludable de que te estás desafiando con oportunidades de expandir tus habilidades técnicas, personales y hasta de gestión.

¿Estás listo para subir un escalón en tu carrera? Aquí están algunos consejos de cómo aprovechar las actividades correctas para tu crecimiento profesional:

1. Conoce bien a la empresa y a tu jefe

Antes de disponerte a ejecutar una tarea fuera de tu zona de confort, necesitas tener total claridad sobre la empresa en la que trabajas y el tipo de jefe que tienes. Los líderes acostumbran defender el aprendizaje y el desarrollo de sus empleados, aun así, pueden resistirse a aceptar ideas diferentes o a designar tareas que se alejen de lo que estás acostumbrado.

2. Aprende a escoger tareas realmente desafiantes

Haz un buen análisis al buscar trabajo extra para crecer profesionalmente. Por más que quieras ser el comodín del equipo, es importante escoger bien las tareas que deseas asumir y pensar en los resultados y consecuencias que ellas pueden tener. Entiende el nivel de relevancia y dificultad de cada actividad, además del impacto que ellas pueden tener en tu desarrollo. Ejecutar una tarea realmente desafiante puede traer más beneficios de lo que decenas de tareas de bajo imparto.

3. Sácale provecho a cada aspecto del proceso

Al asumir una nueva responsabilidad, encara cada etapa como una oportunidad para demostrar competencia y adquirir conocimiento. Presta atención a los detalles, identifica puntos que pueden mejorar y registra tus aprendizajes. Es común que las mayores dificultades se vuelvan buenas fuentes de crecimiento y, si son aprovechadas, abran puertas a futuras promociones o aumentes.

4. No dejes que los obstáculos te desanimen

Como en cualquier situación, estarás sujeto a problemas y contratiempos, una meta no alcanzada, un trabajo incompleto o una presentación desastrosa. El secreto es minimizar esos errores, aprender a partir de la experiencia y mantener una actitud positiva. Recuerda que uno de los principales motivos para escoger una tarea desafiante es demostrar que eres capaz de superar las dificultades y crecer a partir de ellas. Por lo que, los problemas funcionarán como combustible y no como barrera.

5. No rebases tus límites

Hay una gran diferencia entre buscar proyectos enriquecedores y simplemente asumir responsabilidades por tus compañeros. Aunque ofrecer una ayuda extra sea una señal de compañerismo, no dejes que eso te desconcentre o te desgaste demasiado. La falta de equilibrio entre el trabajo y la vida personal puede tornarse un grave problema y afectar tu productividad y motivación a lo largo del tiempo. Sé transparente cuando sea necesario rechazar alguna actividad y cuida de tu propio bienestar.

Aunque no asumas proyectos estrafalarios, todavía puedes servir de inspiración para otros. Tu empresa se puede beneficiar de nuevas ideas y sugerencias, por lo que no dejes de compartir lo que está en tu cabeza. Usa los nervios a tu favor y sal de tu zona de confort para crecer profesionalmente.