Ventajas
Una oportunidad de participar en una idea única para un producto en un área en la que realmente se necesita.
Desventajas
No hay nada más que pueda añadir al comentario anterior («una misión increíble. También una de las experiencias más negativas de mi carrera»). Esta empresa comenzó con una idea realmente única en un espacio en el que no había competencia para ese producto que además tenía una demanda alta. Este escenario es difícil de encontrar. Aunque la idea era buena, todo lo demás no lo era. Ninguna otra cosa parecía buena.
Se sobrecargaba, se despreciaba y se pagaba mal a los empleados. Encontrarse con semanas de trabajo de 6-7 días era lo normal, sin agradecimiento y mucho menos una compensación adecuada de la que ni siquiera se hablaba. Viví el deterioro de un equipo pequeño de gente con mucho talento: totalmente infravalorado, mal dirigido y gestionado. Había una falta total de capacidad de mando y profesionalismo en el nivel C (equipo directivo). Aunque esto se admitió, se negaron a incorporar a alguien con capacidad de mando para que ayudara o le sacara partido al increíble equipo pequeño con talento que tenían a mano. La directora general no le daba ninguna clase de poder o autoridad a nadie, salvo a sí misma, aunque era incapaz de cumplir con los requisitos mínimos de un empleado y mucho menos con los que conlleva un cargo de nivel C. Es la representación de la microgestión en su máxima expresión. Esta fue la mayor crisis que había sufrido la empresa y causó una reacción en cadena. La directora general quería hacerlo todo a su manera y por su cuenta. Se sentía amenazada cuando un director de alto rango, el director de operaciones o un inversor entraban en escena y hacían un comentario sobre ella. Llevaba todo hasta el límite con tal de que se hicieran las cosas a su manera y como quería que se hicieran. Hasta cuando el resto podía ver claro como el agua que no era el camino para seguir.
No había estructura ni organización. La dinámica entre la fundadora/directora general y cualquier otra persona era tóxica. Se había creado el entorno de trabajo más tenso y tóxico que he vivido en mi carrera. Los empleados nunca se sentían bien. Nunca. La empresa perdió una oportunidad idílica de contar con un equipo pequeño con un talento increíble que se podía haber convertido en algo más. No se podría haber gestionado peor. No había objetivos claros, expectativas, trayectorias definidas para los puestos, vías de compensación o ninguna expectativa realista en ningún ámbito de la empresa. No había una visión general. No había una estrategia concreta. No había objetivos para cumplir. Era un flujo diario de gestión manual de cualquier crisis que se pudiera presentar en lugar de emplear un proceso definido o invertir tiempo en resolver bien las cosas, evitar que ocurriera la crisis en primer lugar y avanzar para escalar el producto. En cambio, se le asignaba trabajo muy manual a la gente extremadamente brillante a un nivel que era insoportable, incluso para el empleado más eficiente y capacitado. La directora general se negó a contratar cuando los inversores la dijeron que contratara y los empleados se vieron muy perjudicados por esto. El producto al final sufrió. La situación se volvió insoportable.
Presencié como se escrutaba y se desacreditaba a un equipo pequeño de gente con mucho talento y muy trabajadores por cosas realmente triviales cuando no se hacía nada para ayúdales a apagar los fuegos importantes a los que se enfrentaban. Y a la directora general le gustaba hacer esto en frente de una sala llena de empleados. Todo esto cuando los miembros de este equipo hacían el trabajo de diez empleados por un sueldo muy por debajo de lo que debería haber percibido un empleado normal y solo para seguir tragando y llevando ostias. Todos dijimos, «esto no se termina nunca. Cambiará. Mañana. Puede que mañana sea diferente» y el mañana nunca llegó. Un empleado puede soportar esta situación hasta un límite, y al final todos los miembros del equipo principal que se había contratado se fueron. Y todos nos fuimos con una clase de estrés postraumático gracias a esta experiencia, que ha producido un efecto negativo en la confianza que ahora tenemos en nuestros nuevos trabajos. Realmente es una desgracia.